HIGIENE TECNOLÓGICA

Este es el software extra que instalan los fabricantes de PCs: lo bueno, lo feo y lo realmente malo.

El crapware sigue siendo un mal endémico. Al margen de nuestras preferencias y necesidades, seguro que muchos de nosotros estamos de acuerdo en que el software preinstalado no deseado por los usuarios, al que también llamamos bloatware, es uno de los problemas más molestos con los que, aún hoy, tropezamos en algunas plataformas. Windows y Android son probablemente los sistemas operativos más afectados por estas prácticas, y la responsabilidad recae en los fabricantes de equipos.

los desarrolladores de los sistemas operativos también tienen su cuota de responsabilidad, especialmente Microsoft y Google en la medida en que sus plataformas son las más afectadas por estas prácticas. En cualquier caso, aunque es cierto que una gran parte de este software preinstalado no aporta ningún valor, y, por tanto, sería mejor que los fabricantes nos lo ahorrasen, de cuando en cuando aparece alguna aplicación preinstalada que sí puede resultar valiosa.

El crapware puede ser un problema más serio de lo que parece

Aunque no hay una clasificación globalmente aceptada del software preinstalado no deseado por los usuarios, puede resultarnos útil organizarlo en dos categorías: las versiones de evaluación, y, por tanto, de duración o funcionalidad limitada, del software de terceros, y las aplicaciones desarrolladas por el propio fabricante del equipo. Las primeras, las copias de evaluación, suelen responder a un acuerdo entre el desarrollador de este software y el fabricante del PC por el que el primero paga al segundo por promocionar su producto.

Los usuarios deberíamos poder elegir con libertad el software que queremos instalar en nuestro equipo

El problema derivado de esta estrategia es que a los usuarios no nos dan la opción de elegir si queremos que ese software de evaluación se instale o no en nuestro nuevo equipo. Y luego tenemos la otra cara de la moneda: el software desarrollado por el propio fabricante del hardware. Con frecuencia, estas aplicaciones apenas aportan valor a lo que ya nos ofrece el sistema operativo. Y en estas circunstancias muchos usuarios preferiríamos que no nos lo entregasen preinstalado.

Las razones por las que el crapware puede ser un problema más serio de lo que parece a priori van mucho más allá del espacio que ocupa en nuestro disco duro, que con frecuencia resulta anecdótico. Uno de los inconvenientes a los que merece la pena prestar atención es que muchas de esas aplicaciones ejecutan procesos en segundo plano que se inician automáticamente al arrancar el sistema operativo, a menos que se lo impidamos. Y, como es lógico, acaparan recursos (memoria y tiempo de CPU), por lo que contribuyen a ralentizar nuestro equipo.